La brecha social en la comunidad de Aragón se ensancha: según el reciente informe de Red Europea de Lucha contra la Pobreza y/o la Exclusión Social (EAPN‑ES), la tasa de riesgo de pobreza o exclusión social (AROPE) en Aragón ha alcanzado el 21,0 % de la población, lo que representa aproximadamente 283.000 personas, unas 9.000 más que el año anterior.
Este incremento es especialmente grave entre la infancia, y se añade a factores como la vivienda en régimen de alquiler, el desempleo, la precariedad laboral y la pobreza severa. El presente artículo analiza los datos, expone los factores que están detrás de esta tendencia, y reflexiona sobre los retos y medidas para afrontar la crisis social que atraviesa Aragón.
Los datos clave
Tasa AROPE y población afectada
- En Aragón, la tasa de riesgo de pobreza o exclusión social se sitúa en el 21,0 %, lo que equivale a unas 283.000 personas.
- Este dato supone un aumento respecto al año anterior, en el que había unas 9.000 personas menos bajo ese riesgo.
- En lo que respecta a pobreza severa —es decir, personas con ingresos muy por debajo del umbral. Se estima que el 8,2 % de la población aragonesa vive en esa situación, lo que representa alrededor de 111.000 personas.
Infancia y vulnerabilidad
- La infancia se perfila como el grupo más golpeado: el 28,7 % de los menores de edad en Aragón están en riesgo de pobreza o exclusión social.
- En el mismo grupo (menores), la pobreza severa casi se ha duplicado en un año, alcanzando el 12,3 %, el mayor aumento de entre todas las comunidades autónomas del Estado.
Vivienda en alquiler y otros factores estructurales
- La vivienda constituye un factor clave de desigualdad: entre las personas que viven en alquiler, casi la mitad (47,1 %) se encuentra en riesgo de pobreza o exclusión social, y un 33,4 % está por debajo del umbral de pobreza.
- En relación con la carencia material y social severa (CMSS) – que mide múltiples privaciones como no poder afrontar gastos imprevistos, no poder mantener la vivienda a temperatura adecuada, etc. – esta se sitúa en el 8,2 % de la población.
- Concretamente, el 29,9 % no puede afrontar gastos imprevistos.
- El 14,7 % no puede mantener su vivienda a una temperatura adecuada.
- El 26,1 % no se permite una semana de vacaciones al año.
- En cuanto a la renta media por persona en Aragón, se sitúa en 15.747 euros anuales. Aunque el índice de desigualdad (Índice de Gini) es uno de los más bajos del Estado (27,1), si se ajusta al coste real de la vida, el aumento de la renta desde 2008 apenas ha sido de 257 euros.
- Además, los colectivos más afectados sistemáticamente son: mujeres, personas con discapacidad, quienes viven en zonas rurales, quienes viven en alquiler y quienes se encuentran desempleados.
¿Por qué sucede esto?
Precariedad laboral y empleo insuficiente
Aunque tener un empleo es una garantía relativa, muchas personas en Aragón trabajan en condiciones que no les permiten cubrir necesidades básicas. La temporalidad, la parcialidad, los bajos salarios o el empleo informal juegan un papel clave. Así lo señala un análisis reciente: “el 15 % de los asalariados en la comunidad sufre pobreza salarial, incluso teniendo empleo”.
Vivienda inaccesible y coste de la vida elevado
El alto coste del alquiler y de los suministros (energía, calefacción) agrava la situación. Que casi la mitad de quienes viven en alquiler estén en riesgo de pobreza subraya cómo el acceso digno a la vivienda se convierte en un pilar decisivo de la esclusión social. Además, la imposibilidad de mantener la vivienda a temperatura adecuada o asumir gastos imprevistos profundiza la vulnerabilidad.
Transmisión intergeneracional de la pobreza
Que los menores de edad sean el colectivo más afectado muestra que la pobreza se transmite de generación en generación. Las familias con menores, que suelen acumular varios factores de riesgo (empleo precario, vivienda en alquiler, discapacidad o exclusión educativa), están quedando excluidas de mecanismos de movilidad social.
Desigualdad territorial y estructura rural
Las personas que viven en zonas rurales enfrentan mayores barreras de acceso a empleo, servicios públicos, transporte, digitalización o vivienda adecuada. Estas características inciden en el riesgo de exclusión social.
Políticas sociales insuficientes o mal adaptadas
El informe de EAPN-ES apunta que no basta con medir la pobreza por ingresos, sino que hay que adecuar los umbrales y los indicadores al coste real de la vida en cada territorio. La falta de seguimiento adaptado territorialmente y la demora en intervenciones pueden estar dejando a muchas personas sin cobertura suficiente.
Consecuencias sociales
- Aumento de la inseguridad económica: cada vez más personas no pueden afrontar gastos imprevistos o mantener condiciones dignas en el hogar.
- Impacto en la infancia: la carencia material en la infancia afecta el desarrollo, la salud, la educación y perpetúa la desigualdad.
- Salud y bienestar: la vivienda inadecuada, la pobreza energética y la exclusión aumentan riesgos de salud, estrés y aislamiento social.
- Fragmentación social: cuando casi una de cada cinco personas vive en riesgo de pobreza o exclusión (o una de cada cuatro menores), el tejido social se debilita y la cohesión comunitaria se erosiona.
- Movilidad social estancada: si los ingresos apenas han mejorado desde 2008 (según el dato de 257 euros de mejora real), las oportunidades de ascenso social para muchas personas se reducen drásticamente.
Retos y recomendaciones
Reforzar las políticas de infancia
Dada la magnitud del problema entre los menores (28,7 % en riesgo, 12,3 % en pobreza severa), resulta urgente diseñar e implementar programas de apoyo a familias con menores, garantizar acceso a servicios públicos (educativos, sanitarios, sociales) y medidas específicas para evitar la transmisión intergeneracional de la pobreza.
Abordar la vivienda como factor estructural
Medidas como aumentar el parque público de vivienda en alquiler social, regular el mercado del alquiler para limitar subidas, garantizar el acceso de familias vulnerables a viviendas dignas y afrontar la pobreza energética son fundamentales. También revisar los costes reales de vida en cada zona facilitará diseñar umbrales más ajustados y políticas más eficaces.
Mejorar las oportunidades laborales y la calidad del empleo
No basta con crear empleo; hace falta empleo de calidad. Esto incluye contratos estables, condiciones justas, salarios suficientes para cubrir las necesidades básicas y formación para empleos de futuro. Asimismo, la integración de personas migrantes cualificadas –frecuentemente bloqueadas burocráticamente– es un reto que Aragón debe atender para aprovechar talento y generar inclusión.
Adecuación territorial de las políticas sociales
Los umbrales y los indicadores de pobreza deben adaptarse al coste real de vivir en Aragón, y las intervenciones deben tener en cuenta las particularidades rurales o de zonas desfavorecidas. El informe de EAPN-ES lo subraya para que la política social sea más eficaz.
Monitoreo y transparencia
Es necesario un seguimiento riguroso de los indicadores, así como la rendición de cuentas sobre la eficacia de las políticas. Sólo midiendo bien se podrá saber qué funciona, qué no y dónde se debe actuar con mayor urgencia.
Conclusión
La situación en Aragón no debe verse como menor simplemente porque su tasa de AROPE parece moderada en comparación con otras regiones; el incremento del problema, la situación de los menores y la vulnerabilidad de amplios colectivos indican que estamos ante una crisis social que demanda una respuesta urgente y coordinada. Reducir la pobreza y la exclusión en Aragón pasa por combinar empleo digno, vivienda asequible, apoyo a la infancia, adaptación territorial de políticas y vigilancia constante.
La pregunta ahora es si las administraciones, el tercer sector y la ciudadanía unirán esfuerzos para revertir esta tendencia antes de que el daño social sea todavía más difícil de sanar.

