El IX Informe FOESSA sobre Exclusión y Desarrollo Social en España 2025, elaborado por la Fundación FOESSA junto a Cáritas Española, ofrece una de las radiografías sociales más completas y preocupantes de los últimos años.
No se trata de un informe coyuntural ni de una suma de casos aislados. El documento analiza procesos estructurales de exclusión que afectan de forma persistente a millones de personas en nuestro país, incluso en un contexto de crecimiento económico.
Qué es el Informe FOESSA y por qué es relevante
El Informe FOESSA se basa en una macroencuesta estatal a hogares y en el análisis de decenas de indicadores relacionados con empleo, ingresos, vivienda, salud, educación y redes sociale.
Su valor principal es que no reduce la pobreza a la falta de ingresos, sino que aborda la exclusión social como un fenómeno multidimensional, donde se acumulan desventajas y se bloquean oportunidades vitales.

El dato central
La exclusión social se cronifica
El informe señala que más de nueve millones de personas viven en situación de exclusión social en España, y que más de cuatro millones se encuentran en exclusión severa.
No hablamos de situaciones puntuales. La exclusión se vuelve estable, se prolonga en el tiempo y, en muchos casos, se transmite entre generaciones.
Una sociedad cada vez más fragmentada
Uno de los mensajes más contundentes del informe es la fractura social creciente.
La sociedad española se organiza en bloques cada vez más distantes:
- Un grupo protegido que mantiene estabilidad.
- Una clase media que pierde seguridad y se contrae.
- Un bloque creciente de población en exclusión.
La movilidad social se debilita y la posibilidad de mejorar las condiciones de vida deja de depender del esfuerzo individual.
Tener empleo ya no protege de la exclusión
El informe desmonta una de las ideas más extendidas: trabajar no garantiza salir de la exclusión social.
Entre las principales causas se encuentran:
- Salarios insuficientes.
- Temporalidad y rotación constante.
- Jornadas parciales no deseadas.
- Incremento sostenido del coste de la vida.
El empleo precario deja de ser una etapa transitoria y se convierte en un factor estructural de vulnerabilidad.
La vivienda como eje de la exclusión
El acceso a la vivienda se consolida como uno de los principales motores de exclusión social.
El informe identifica problemas estructurales:
- Alquileres inasumibles para amplias capas de la población.
- Escasez crónica de vivienda social.
- Endeudamiento prolongado.
- Situaciones de hacinamiento o exclusión residencial.
La vivienda deja de funcionar como derecho y actúa como filtro de acceso a la vida digna.
Infancia y juventud en el centro del impacto
La exclusión social golpea con especial dureza a:
- Infancia.
- Juventud.
- Familias con menores a cargo.
Crecer en contextos de exclusión condiciona la trayectoria educativa, laboral y vital. El informe advierte de un riesgo real de consolidar una pobreza heredada, con consecuencias a largo plazo para toda la sociedad.
Desigualdades que se superponen
La exclusión no se distribuye de forma aleatoria. Se concentra especialmente en:
- Hogares encabezados por mujeres.
- Personas migrantes.
- Familias monoparentales.
- Personas solas sin redes de apoyo.
Las desigualdades se acumulan y se refuerzan, generando trayectorias de exclusión cada vez más difíciles de revertir.
No es un fallo individual
Es un problema estructural
El IX Informe FOESSA es claro: la exclusión social no es consecuencia de la falta de esfuerzo personal.
Es el resultado de:
- Crisis encadenadas no resueltas.
- Un mercado laboral precarizado.
- Un sistema de protección social insuficiente.
- El debilitamiento de los vínculos comunitarios.
Responsabilizar únicamente a las personas es ignorar las causas reales del problema.
Una llamada a la responsabilidad colectiva
El informe plantea la necesidad de repensar el modelo social, situando en el centro los derechos efectivos, la cohesión social y el cuidado de las personas.
El crecimiento económico, por sí solo, no garantiza bienestar ni justicia social.
Sin políticas estructurales, la exclusión se normaliza y la fractura social se profundiza.

